Inversiones del fin del mundo

Criptomonedas del fin del mundo

Para alimentar nuestra sección de lecturas descontracturadas de fin de semana comentamos un artículo de diario ámbito en el que se habla de invertir en bonos que «compensen» nuestras huellas de carbono.

Para eso hay que preguntarse qué es la huella de carbono, y qué relación tiene con la economía.

Respondiendo a esto podemos decir que la huella de carbono es la manera en que gobiernos, organizaciones y otras instituciones han definido algo así como una unidad contaminante per cápita, medible en función de los hábitos, conductas, y consumos de un individuo o una empresa. Conociendo esta unidad pueden generarse estrategias para amortiguar, aminorar o neutralizar el impacto del desarrollo de la sociedad moderna en el medio ambiente.

En efecto, ya existen empresas que ofrecen estimaciones sobre la huella de carbono emitida por un individuo, simplemente haciéndole unas cuantas preguntas, generalmente sobre sus costumbres cotidianas (frecuencia en el uso de transporte público, frecuencia en el consumo de carnes, frecuencia de viajes, consumo energético, entre otros datos).

Y aquí viene lo interesante: no lo hacen por que sí. Lo que ofrecen luego de este test gratuito es invertir dinero en nombre del consumidor en proyectos para el desarrollo de energía limpia. En otras palabras, se adelantan a lo que probablemente en un futuro sea una suerte de impuesto verde, que ya muchos países aplican; es posible adjudicarle un valor monetario a la huella de carbono, por lo tanto, es posible también «invertir en huellas de carbono».

Y cómo sería eso: según ámbito, ya existen y se ofrecen tokens de carbono. Un acuerdo parecido al anterior, pero a la inversa. Se trata de comprar por adelantado tokens de carbono, que representan una cantidad de emisiones de carbono no emitidas (una tonelada métrica de carbono no emitido a la atmósfera, para ser exactos). Estos tokens pueden o bien, compensar la huella de carbono emitida, por una empresa por ejemplo, o bien, ser vendidos en el caso de que dicha empresa no haya llegado a cubrir el nivel de emisiones por el cual pagó.

Si bien se trata de algo desproporcionado para individuos y emprendimientos, (en principio se trata de un commodity atractivo para empresas de aviación, por ejemplo) no parece estar lejos el día en que algo semejante sea una realidad para la mayoría de la gente, y en esto cerramos con la frase de Juan Pablo Thieriot, Ceo de la plataforma de intercambio de dinero digital Uphold, quien dice:

“Hay mucha gente que cree que estamos en un punto de inflexión y es un anacronismo inconcebible que mientras hay un precio para el oro o para el petróleo no exista un mercado disponible de carbono para todas las personas”

La nota completa de ámbito puede leerse aquí.

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